Ingredientes y cantidades
Lo que lleva la receta, en la unidad en que compras cada cosa.
Poner el precio de un plato a ojo es la forma más rápida de trabajar dos meses sin saber si ganas o pierdes con él. Mete los ingredientes de una receta con su cantidad y su precio, las raciones que salen, el precio de venta con IVA y tu merma, y verás el coste real de la ración, el food cost, el margen y el precio mínimo al que tienes que venderla para el food cost que te has marcado.
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El coste va sin IVA y el precio de venta lleva IVA: el cálculo lo separa antes de comparar. Receta y precios de ejemplo, edítalos con los tuyos.
Esta herramienta calcula con tus datos; no es asesoramiento fiscal individual. Los tipos de IVA y las reglas de deducción cambian según la venta y el régimen del negocio: confírmalos con tu asesor o en la fuente oficial enlazada.
El escandallo tiene una trampa que casi todo el mundo salta: el coste va sin IVA y el precio de la carta lleva IVA, así que hay que quitárselo antes de comparar. Cuatro pasos.
Cantidad por precio de cada uno, sumados. Si el precio es por kilo, la cantidad va en kilos.
No se suma, se divide: el coste real es el de los ingredientes ÷ (1 − merma). El género que se pierde se compra de más.
Coste total ÷ raciones, y precio de carta ÷ (1 + IVA): los dos números en la misma base.
Coste por ración ÷ precio sin IVA. El mínimo es tu coste ÷ el objetivo, con el IVA sumado otra vez.
Con la receta de ejemplo —lomo, patatas, pimiento, aceite y especias— los ingredientes suman 3,01 € (1,90 + 0,36 + 0,42 + 0,30 + 0,03). Con un 10 % de merma el coste total son 3,34 € y la ración cuesta 1,67 €. A 14,00 € de carta con un IVA del 10 % quedan 12,73 € sin IVA: food cost del 13,14 %, margen de 11,06 € por ración (86,86 %) y precio mínimo de 5,57 € sin IVA y 6,13 € con IVA para un objetivo del 30 %. El plato está muy por encima de ese suelo: esa holgura es la que paga personal, alquiler y luz.
Lo que lleva la receta, en la unidad en que compras cada cosa.
Lo que se pierde al limpiar o cocinar: sin este campo, el coste sale corto.
Lo que paga el cliente y el tipo que apliques a esa venta.
El peso máximo de la materia prima sobre la venta.
Sin merma, la ración cuesta 1,50 € en lugar de 1,67 €: un 11 % menos de lo que paga tu proveedor. Si el plato sale 40 veces al día, esa diferencia son más de 200 € al mes que no aparecían en ningún sitio.
Un plato que se va al 45 % de food cost no se arregla vendiendo más, sino cambiando el precio, la ración o el proveedor. La foto completa del local, con personal y alquiler, es la del punto de equilibrio del restaurante.
Los precios de compra se mueven: un 12 % de subida sin tocar la carta sale directo de tu margen. Se lleva mejor con las facturas de proveedor dentro del sistema, como en control de costes en un restaurante y el software para restaurantes.
En Contaes la contabilidad, los impuestos y el ERP van en la misma suscripción, desde 149 €/mes si es una SL y 45 €/mes si eres autónomo, con precio cerrado y sin permanencia: las compras, las ventas y el IVA en hostelería se cuadran sobre los mismos números.
La calculadora de punto de equilibrio convierte tus costes fijos en las ventas mínimas del mes.
Es la ficha de coste de un plato puesta por escrito: qué ingredientes lleva, en qué cantidad, a qué precio los compras, cuánto se pierde al limpiarlos o cocinarlos y cuánto sale cada ración. Sin ese papel, el precio de la carta se pone a ojo y el food cost se descubre al cerrar el trimestre, cuando ya no se puede hacer nada.
Sin IVA. El coste que entra en el escandallo es el precio de compra sin el IVA que te deduces en tu liquidación, igual que el precio de venta se mide sin el IVA que cobras al cliente. Mezclar los dos es el error más habitual y falsea el food cost hacia abajo.
Sobre lo que compras: es la parte del género que se pierde al limpiarlo, despiezarlo o cocinarlo. La herramienta divide el coste entre (1 menos la merma) porque para servir un kilo limpio no compras un kilo, compras más. Con un 10 % de merma acabas comprando un 11,1 % más de producto del que sale en el plato.
No. El food cost es solo el coste del producto que va en el plato. El personal, el alquiler, la luz y el resto de gastos se cubren con el margen por ración, y se miden con el punto de equilibrio del local, no con el escandallo.
Cada vez que sube una factura de proveedor, y como mínimo una vez al trimestre. El precio de la materia prima se mueve más rápido que la carta: si la carta no se toca y el proveedor sube un 12 %, ese margen sale de tu bolsillo sin que nadie lo note. Llevarlo en un sistema que registra las compras al día es la diferencia entre saberlo y enterarte en junio.
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