Diferencia entre SL y SA: cuál te conviene de verdad
Una SL y una SA son las dos sociedades de capital, y las dos te dejan el patrimonio personal fuera del negocio. La diferencia está en cinco cosas: el capital mínimo y cómo se aporta, cuántos socios sois, cómo se transmite el capital, lo que cuesta constituirla y modificarla, y las obligaciones de gobierno que arrastra cada año. Para una startup pequeña o mediana en España, la forma habitual es la SL; y quien te constituye la sociedad y te la lleva después lo hace desde 149 €/mes, con el ERP completo dentro.
En dos frases. La SL es la forma habitual para una empresa pequeña o mediana: el mínimo legal de capital es de 1 euro desde 2022, está pensada para un grupo pequeño de socios y la ley pone freno por defecto a la venta de participaciones. La SA se usa cuando el proyecto pide repartir capital entre mucha gente o cuando la exige un inversor, porque sus acciones se transmiten con mucha más facilidad; a cambio, pide un capital mínimo más alto, más formalidades para constituirse y más órganos de gobierno.
Si has llegado hasta aquí, la pregunta que tienes es concreta: ¿monto una SL o una SA? La respuesta corta es que en España la SL es la regla y la SA la excepción, y que la excepción tiene tres motivos legítimos. Lo demás es ruido.
Para quién es esta decisión. Y para quién no.
Aquí no vas a encontrar una tabla comparativa de veinte filas: vas a encontrar las cinco diferencias que cambian la decisión y una recomendación clara. Si tu caso está en la segunda tarjeta, te lo decimos antes de que reserves nada.
Es para ti si
Estás a punto de constituir una sociedad y no quieres equivocarte de forma jurídica.
Ya tienes una SL y un inversor te ha pedido estudiar el paso a SA.
Sois varios socios y no tenéis claro cómo protegeros si uno quiere salir.
Quieres que la misma casa te constituya la sociedad y te la lleve después, sin dos proveedores.
No es para ti si
Buscas asesoramiento para cotizar en bolsa o para un mercado regulado: ese no es nuestro terreno.
Solo quieres el certificado de denominación y hacer el resto por tu cuenta: eso es un trámite, no un servicio de gestoría.
No vas a montar nada todavía: si aún no sabes si tendrás empresa, esta página te sobra por ahora.
Buscas una sociedad para operar fuera de España desde el primer día: ahí entran otras normas y lo veríamos aparte.
Lo que hacemos contigo cuando lo tengas decidido
Decidir la forma jurídica es el minuto uno. A partir de ahí empieza lo que se repite todos los años: la sociedad, sus libros y sus plazos.
La decisión, con tu caso delante.
Antes de constituir nada miramos lo tuyo: cuántos socios sois, si vais a levantar capital, qué vais a vender y a quién. Si con la SL te sobra, te lo decimos aunque la constitución sea la misma factura.
30 minutos y el texto de la Ley de Sociedades de Capital delante.
Si no te conviene trabajar con nosotros, te lo decimos igual.
La constitución, desde 500 €.
Constituimos la sociedad de principio a fin: certificado de denominación, depósito del capital, escritura, NIF, alta censal y registro. Precio único y publicado, sin gestiones que aparezcan a mitad de camino.
Contabilidad mensual, IVA, Impuesto sobre Sociedades, cuentas anuales y depósito en el Registro Mercantil, presentados dentro de plazo. Si Hacienda escribe, contestamos nosotros.
Un gestor asignado con nombre, que coge el teléfono.
Facturas sin límite, gastos, tesorería y previsión de caja, CRM con pipeline B2B, SDR con 100 leads B2B al mes y gestor de ayudas. Todo en la misma suscripción que la gestoría, sin licencias aparte.
El mismo equipo que te presenta los impuestos ve tus facturas.
La forma jurídica la eliges una vez y te acompaña años. Por eso conviene decidirla mirando lo que viene después, no solo el precio de la escritura.
Lo que cuesta llevar la sociedad por piezas
Antes de mirar nuestro precio, mira lo que cuesta cada cosa por separado: son los precios de mercado que ya publicamos en la home.
1
Una asesoría tradicional
80–200 €/mes
Contabilidad, IVA, sociedades y cuentas anuales. Es el precio de mercado de una asesoría para una sociedad, y va aparte el software con el que facturas.
2
Una licencia de contabilidad
0–29,50 €/mes
Te da los números, no la firma. Holded va de 7,50 a 29,50 €/mes, Quipu se mueve en la misma banda y Contasimple arranca en 0 €. Presentar los modelos sigue siendo cosa tuya.
3
La constitución, por tu cuenta
Varios cientos de euros
Notaría y Registro Mercantil, en cifra orientativa que cambia según la ciudad y la notaría. A eso súmale las horas del trámite, que son tuyas.
4
Todo junto, con Contaes
149 €/mes
Constitución desde 500 €, precio único, y después la sociedad llevada al día con el ERP completo dentro de la misma cuota.
Por separado, la asesoría y la licencia de software que necesita una sociedad suman entre 87,50 y 229,50 €/mes, y la constitución se paga aparte. Con el plan Seed de 149 €/mes tienes la gestoría entera y el ERP completo; si vas a contratar, el plan Startup añade las nóminas hasta 5 empleados.
Tres planes, la misma gestoría
El ERP completo va en los tres: no hay versión recortada. Lo que cambia es el acompañamiento que tienes detrás, y eso depende de cuántos seáis y de cuánto hayas crecido.
Seed · 149 €/mes
Para la sociedad que arranca (0–2 empleados): contabilidad, IVA, sociedades y cuentas anuales, altas de socios autónomos y sesión trimestral con un CFO.
Startup · 249 €/mes
Para la que ya contrata (hasta 5 empleados). Añade nóminas incluidas, apoyo en ENISA y Ley de Startups, CFO mensual y CMO trimestral.
Scale · 449 €/mes
Para la que crece (hasta 20 empleados) o prepara ronda: nóminas hasta 20 empleados, CFO y CMO mensuales y preparación de ronda y due diligence.
Si Hacienda te sanciona por un error nuestro, la sanción la pagamos nosotros.
SLA de 24 h laborables
Si no te respondemos en 24 h laborables, ese mes no lo pagas.
Sin permanencia
Mes a mes. Si no aportamos, te vas cuando quieras: el servicio se gana cada mes.
Precio cerrado
Lo que ves en la web es lo que pagas. Siempre. Sin «esto no estaba incluido».
Las cinco diferencias que deciden de verdad
Estas son las únicas que merecen una conversación antes de firmar nada. El resto de la comparativa es detalle que no cambia la decisión.
1. El capital mínimo y cómo se aporta
La SA exige un capital social mínimo más alto que la SL, y ese mínimo está fijado en la Ley de Sociedades de Capital. Además, en la SA no basta con comprometer el capital: una parte tiene que estar desembolsada desde la constitución, y la norma regula cuándo y cómo se aporta el resto.
En la SL el mínimo bajó a 1 euro desde 2022, así que el capital ha dejado de ser una barrera de entrada. Ojo con lo que eso significa: un capital de 1 euro es legal, pero manda un mensaje. Si vas a pedir financiación o a firmar con un proveedor grande, la cifra que enseñas es parte de tu carta de presentación. Cómo decidirla, en capital social de una SL.
2. Cuántos socios vais a ser
Legalmente hay SL y SA con un solo socio, así que el número no es una barrera. Es una señal de para qué se diseñó cada forma: la SL está pensada para un grupo pequeño que se conoce y que quiere controlar quién entra, y la SA nació para repartir capital entre mucha gente.
Traducido a tu caso: si sois dos o tres fundadores y no vais a repartir participaciones entre decenas de personas, la SL te da todo lo que necesitas. Si vas a sumar socios cada trimestre, la SA te ahorra fricción.
3. Vender tu parte: participaciones frente a acciones
Esta es la diferencia que más pesa cuando llega el momento de mover capital. En una SL, la ley pone un freno por defecto: si quieres vender tus participaciones, los demás socios tienen preferencia para comprarlas antes que un tercero, salvo que los estatutos lo hayan quitado. En lenguaje de calle: la SL protege al socio que se queda.
En una SA las acciones son, por defecto, libremente transmisibles. Puedes limitarlo en los estatutos, pero el punto de partida es el contrario: entran y salen accionistas con mucha menos ceremonia. Si tu plan es que tu parte se pueda vender o que un inversor pueda salir cuando quiera, la SA está en su terreno y la SL te obliga a pactar las reglas por escrito.
De aquí sale una consecuencia práctica: si montas una SL con socios, lo que de verdad te protege no es la forma jurídica, es un pacto de socios bien hecho. La SL te da el marco; el pacto, las reglas.
4. Lo que cuesta constituir y modificar
Constituir una SA es más caro y más lento que constituir una SL: hay más exigencias formales y el expediente es más largo. Lo mismo pasa al modificar: cambiar el capital o las reglas de gobierno es más ceremonioso en una SA.
Pero la partida que más pesa no es la escritura, es todo lo que viene después. La gestoría de la sociedad se paga todos los meses, y ahí la forma jurídica importa poco: una SL y una SA presentan los mismos modelos y tributan por el mismo impuesto. El detalle está en qué impuestos paga una sociedad limitada.
En Contaes te constituimos la sociedad desde 500 €, precio único, y a partir de ahí va en la suscripción: contabilidad, impuestos y cuentas anuales desde 149 €/mes, con el ERP completo dentro. Todo el trámite está explicado en crear una sociedad limitada.
5. Las obligaciones de gobierno
Una SA arrastra más órganos y más formalidades: una junta de accionistas con más requisitos, órganos de administración más regulados y más publicidad de tus actos. Una SL puede funcionar con un administrador único y con bastante menos ceremonia.
Si tu equipo son tres personas y ninguna va a tener un despacho para juntas, montar una SA significa pagar por reglas que todavía no vas a usar.
Qué significa para ti: si tu duda es SL o SA, en la práctica la SA solo tiene sentido cuando alguien de fuera te la pide o cuando el tamaño la exige. En cualquier otro caso, la SL te da lo mismo con menos carga cada año.
El consejo práctico: SL por defecto, SA cuando hay una razón
Para una startup pequeña o mediana en España, la SL es la forma habitual. Es la que usan casi todas las empresas que venden servicios, software o producto, la que entienden los bancos y la que se monta sin tener que explicar dos veces lo que eres.
La SA aparece en tres escenarios concretos: cuando un inversor institucional la exige antes de entrar, cuando vais a repartir acciones entre mucha gente, y cuando el proyecto necesita financiarse en el mercado. Fuera de esos tres, elegir SA es pagar más formalidades por problemas que todavía no tienes.
Y si dudas, se resuelve en 30 minutos mirando tres datos: cuántos socios sois, si vais a levantar capital y cuánto capital vais a poner de verdad. Lo que no cambia con la letra es lo de después: contabilidad, impuestos y cuentas anuales todos los ejercicios. Eso lo llevamos nosotros en la misma suscripción que el software que usas para facturar, y el precio es el que ves en los planes. Si quieres ver el paquete completo antes de decidir, mira gestoría para startups.
¿Cuál es la diferencia principal entre una SL y una SA?
Cómo se transmite el capital y cuánto exige la ley para montarla. En la SL las participaciones están pensadas para un grupo pequeño de socios y la ley protege a quien se queda; en la SA las acciones se transmiten con mucha más facilidad y, a cambio, la ley pide un capital mínimo más alto, más formalidades y más órganos de gobierno.
¿Cuánto capital mínimo necesito para una SL?
Desde 2022 el mínimo legal de la sociedad limitada es de 1 euro, fijado en la Ley de Sociedades de Capital. Otra cosa es cuánto capital te conviene poner: la cifra que enseñas pesa cuando pides financiación o firmas con un proveedor grande.
¿Y para una SA, cuánto capital hace falta?
La SA tiene un capital mínimo legal más alto que la SL, también fijado en la Ley de Sociedades de Capital, y exige que una parte esté desembolsada desde la constitución. No damos una cifra suelta en esta página: se confirma con el texto vigente delante, en la llamada.
¿Puedo montar una SL con un solo socio?
Sí. Es una sociedad limitada unipersonal: misma forma jurídica y las mismas obligaciones, con el detalle de que la unipersonalidad hay que declararla e inscribirla para que conste. Si sois varios socios, es una SL a secas.
¿Paga menos impuestos una SL que una SA?
La forma jurídica no cambia el impuesto. Las dos son sociedades de capital y las dos tributan por el Impuesto sobre Sociedades, con el mismo modelo 200 y los mismos pagos a cuenta del modelo 202. Lo que cambia tu factura fiscal es tu beneficio y tus gastos, no la letra de la sociedad.
¿Y si quiero que mis socios puedan vender su parte con facilidad?
Eso es lo que hace la SA por defecto, y también se puede pactar dentro de una SL: los estatutos y el pacto de socios pueden quitar o matizar el derecho de preferencia de los demás socios. Si quieres libertad para mover el capital, la SA te lo da de fábrica; en la SL hay que escribirlo.
¿Cuánto cuesta que alguien lleve la sociedad después?
Una asesoría tradicional cobra entre 80 y 200 €/mes por la gestión fiscal de una sociedad, y las gestorías low-cost de autónomos entre 24 y 50 €/mes, aunque no cubren una sociedad con contabilidad formal. En Contaes va incluido en la suscripción, desde 149 €/mes, con el ERP completo dentro y la garantía antisanciones.
Elige la forma que te aguante los próximos cinco años
30 minutos para mirar cuántos socios sois, si vais a levantar capital y qué forma encaja. Si con la SL te sobra, te lo decimos.