Pacto de socios: qué es, qué incluye y por qué se firma antes del primer conflicto
Esta página es para sociedades de dos o tres socios que funcionan, no para proyectos que aún no existen. Un pacto de socios es un contrato privado entre vosotros que regula la convivencia: quién puede vender, a quién, a qué precio y qué pasa si uno se va. No es obligatorio, y precisamente por eso casi nadie lo tiene cuando empieza el problema. Si además quieres la contabilidad y los impuestos cubiertos, van desde 149 €/mes.
En dos frases. El pacto de socios es un contrato privado entre los socios que regula cómo van a convivir en la sociedad: entrada y salida de socios, venta de participaciones, mayorías para las decisiones clave, dedicación de los fundadores y qué pasa si alguien se va. No sustituye a los estatutos ni los cambia, pero cubre lo que los estatutos no dicen, y se firma mejor el primer mes que el día que aparece la primera diferencia.
El pacto de socios no arregla una sociedad rota: ordena una que funciona. Si lo estás buscando por un problema ya abierto, empieza por ahí, porque el papel llega tarde para eso.
Es para ti si
Sois dos o tres socios y la empresa ya factura: el reparto importa más que el primer día.
Vas a levantar una ronda y el inversor va a preguntar quién puede vender y a qué precio.
Un socio se incorpora tarde y quieres que se gane su parte con el tiempo, no de golpe.
Quieres dejar por escrito qué decisiones necesitan el acuerdo de todos.
No es para ti si
Eres socio único: no hay convivencia que regular, no hay con quién pactar.
Ya hay un conflicto abierto entre socios: eso necesita otra conversación, no un documento nuevo.
Buscas que el pacto sustituya a los estatutos: no lo hace, son dos documentos con funciones distintas.
Crees que firmarlo evita discutir: evita improvisar, que es distinto.
Si la sociedad aún no existe, este es el orden: primero se constituye y se decide el capital, y en la misma conversación se firma el pacto. Todo el proceso, paso a paso, está en crear una sociedad limitada.
Qué es un pacto de socios y qué no es
Cuatro ideas para entenderlo sin jerga. Con esto sabrás qué estás firmando, qué puedes meter dentro y dónde están sus límites.
Es un contrato entre personas.
Un pacto de socios es un contrato privado entre los socios que regula cómo van a convivir dentro de la sociedad: entrada y salida de socios, venta de participaciones, derecho de adquisición preferente, mayorías reforzadas para las decisiones clave, dedicación de los fundadores y qué pasa si uno se va. No lo pide Hacienda ni el Registro: lo firmáis vosotros.
Obliga a quien lo firma, no a la sociedad como institución.
Se puede modificar después, pero con el acuerdo que hayáis pactado.
No sustituye a los estatutos.
Los estatutos son públicos, se inscriben en el Registro Mercantil y dicen cómo funciona la sociedad frente a todos, siempre dentro de lo que permite la ley de sociedades de capital. El pacto es privado y regula lo que no cabe o no interesa poner en los estatutos: precios de venta entre socios, compromisos de dedicación, reglas de bloqueo.
Estatutos: públicos, mínimo legal, obligan a la sociedad.
Pacto: privado, detallado, obliga a los socios que lo firman.
Qué se suele incluir.
No hay una plantilla única: se pacta lo que os haga falta. Lo que aparece en casi todos es lo que evita los conflictos típicos: cómo entra un socio nuevo, cómo sale uno, a qué precio, quién decide qué y con cuántos votos, y qué se considera trabajo y qué no.
Entrada y salida de socios, con precio y plazos.
Decisiones clave con mayorías reforzadas.
Dedicación de los fundadores y qué pasa si uno baja el ritmo.
Qué hacer si hay bloqueo: quién media, cómo se sale del atasco.
Vesting y ronda, en una frase cada uno.
El vesting es la regla que dice cómo un socio se gana sus participaciones con el tiempo, en lugar de tenerlas todas el primer día: es el antídoto contra el que se va a los cuatro meses y se queda con la misma parte que el que se queda cinco años. Y en una ronda, el inversor quiere leer esto antes de poner dinero, porque su pregunta no es cuánto vais a crecer, sino qué pasa si un fundador se marcha.
El vesting se pacta, no lo impone la ley.
Un pacto firmado antes de la ronda evita renegociarlo con prisa.
Lo que no puede hacer.
El pacto no puede saltarse la ley ni obligar a la sociedad a lo que la ley no permite, y no convierte en público lo que es privado. Tampoco impide que un socio venda a un tercero si al final lo hace: si alguien incumple, lo que te queda es reclamar lo pactado. Por eso importan las reglas de entrada y salida, no solo las buenas intenciones.
Antes de que aparezca el primer conflicto o el primer inversor, que es cuando las partes todavía se llevan bien y nadie está defendiendo una posición. Firmarlo el mismo mes en que se constituye la sociedad cuesta una reunión; firmarlo después de una discusión cuesta una negociación con abogados, y a veces la sociedad.
Con dos o tres socios y la empresa funcionando, es lo que más falta hace.
Se firma una vez y se revisa cuando cambia el reparto o entran nuevos socios.
Qué significa para ti: el pacto es barato hoy y carísimo dentro de dos años. No protege de que las cosas vayan mal, protege de no saber qué hacer cuando vayan mal.
Las cuatro reglas que evitan el 90 % de los líos
Si solo pudieras pactar cuatro cosas, serían estas. No hacen falta párrafos interminables: hacen falta reglas claras que puedas aplicar un martes por la mañana sin llamar a nadie.
1
Entrada y salida de socios
Quién entra, quién sale y a qué precio
Cómo se incorpora un socio nuevo, con qué aportación y en qué momento. Y al revés: si un socio quiere salir, cómo se valora su parte, quién puede comprarla y en qué plazo se paga.
2
Venta de participaciones
Derecho de adquisición preferente
Si alguien quiere vender a un tercero, primero tiene que ofrecerla a los socios que ya están, en las mismas condiciones. Es la regla que evita que te levantes un día con un desconocido en tu sociedad.
3
Mayorías reforzadas
Qué no decide nadie solo
Vender la empresa, dar garantías, pedir deuda, repartir dividendos o abrir otra línea de negocio. Se fija qué mayoría hace falta para cada cosa, en lugar de improvisar con el porcentaje del día de la constitución.
4
Dedicación de los fundadores
Quién trabaja y qué se considera trabajar
Si alguien baja el ritmo, se pone a hacer otra cosa o se va a otro proyecto, qué consecuencias tiene sobre sus participaciones. Es la conversación incómoda que se firma mejor cuando aún no hace falta tenerla.
Qué significa para ti: estas cuatro reglas no cuestan dinero, cuestan una tarde de conversación honesta. Un pacto mal escrito es peor que no tenerlo: si las reglas no se pueden aplicar sin volver a discutir, el papel no sirve de nada. Lo que funciona es una regla por situación, con un número, un plazo y un responsable: quién puede comprar, en qué plazo se paga y qué pasa si nadie la quiere. Si el pacto ocupa veinte páginas y no eres capaz de resumir tus tres reglas de memoria, vuelve a empezar. Y si en tu sociedad hay socios que también facturan o le prestan dinero a la empresa, esas operaciones tienen además obligaciones informativas propias: lo contamos en operaciones vinculadas y modelo 232.
Tres planes para la sociedad que ya está en marcha
El pacto ordena la sociedad por dentro; la gestoría la mantiene al día por fuera. Las dos cosas van en la misma suscripción, con el ERP completo dentro desde el primer plan.
Seed · 149 €/mes
Para la SL que arranca (0–2 empleados): ERP completo, contabilidad, IVA, sociedades y cuentas anuales, altas de socios autónomos y sesión trimestral con un CFO.
Startup · 249 €/mes
Para la que ya contrata (hasta 5 empleados). Añade nóminas incluidas, apoyo en ENISA y Ley de Startups, CFO mensual y CMO trimestral.
Scale · 449 €/mes
Para la que crece (hasta 20 empleados) o prepara ronda: nóminas hasta 20 empleados, CFO y CMO mensuales y preparación de ronda y due diligence.
Si Hacienda te sanciona por un error nuestro, la sanción la pagamos nosotros.
SLA de 24 h laborables
Si no te respondemos en 24 h laborables, ese mes no lo pagas.
Sin permanencia
Mes a mes. Si no aportamos, te vas cuando quieras: el servicio se gana cada mes.
Precio cerrado
Lo que ves en la web es lo que pagas. Siempre. Sin «esto no estaba incluido».
Fuentes oficiales
Los estatutos, las participaciones y las mayorías de la sociedad están en la norma; el registro de lo que se inscribe, en el Registro Mercantil Central:
No. La sociedad se constituye y funciona sin él, y no se inscribe ni se pide en el Registro Mercantil. Es un contrato privado entre los socios y obliga solo a quien lo firma. Precisamente porque no es obligatorio, mucha gente no lo tiene, y por eso acaba apareciendo el problema cuando la empresa ya funciona y hay algo que repartir.
¿En qué se diferencia de los estatutos?
Los estatutos son públicos, se inscriben en el Registro Mercantil y dicen cómo funciona la sociedad frente a todos, siempre dentro de lo que permite la ley. El pacto es privado y regula cómo os comportáis los socios entre vosotros: quién vende, a quién y a qué precio, quién trabaja en el proyecto y qué pasa si uno se va. Los estatutos obligan a la sociedad; el pacto obliga a los que lo firman.
¿Qué se suele incluir en un pacto de socios?
Entrada y salida de socios, venta de participaciones con derecho de adquisición preferente, mayorías reforzadas para las decisiones clave, dedicación de los fundadores y vesting, política de dividendos y cómo se resuelve un bloqueo. No es una lista cerrada: se pacta lo que os haga falta y se deja fuera lo que no os importa.
¿Sirve para el vesting de los fundadores?
Sí, y de hecho es el sitio natural para ponerlo. El vesting es la regla que dice cómo un socio se gana sus participaciones con el tiempo, en lugar de tenerlas todas el primer día. Sirve para que quien se va a los cuatro meses no se quede con la misma parte que quien se queda cinco años.
¿Qué pasa si un socio se va y no hay pacto firmado?
Sigue siendo socio: conserva sus participaciones y sus derechos de voto y de dividendo, aunque ya no trabaje en el proyecto. Con un pacto firmado hay una regla escrita: qué participaciones se queda, quién puede comprárselas y a qué precio. La diferencia entre las dos situaciones es la diferencia entre aplicar un papel y discutir durante meses.
¿Lo pide un inversor antes de entrar?
Lo habitual es que sí. En una ronda, quien pone el dinero quiere saber qué pasa si un fundador se va o si alguien puede vender sus participaciones a un tercero, y eso solo se responde con un pacto firmado. Tenerlo listo antes de la ronda no te garantiza nada, pero no tenerlo sí que resta: es una de las cosas que aparecen en cualquier due diligence. Si la sociedad entra en ese momento, hay acompañamiento específico en el plan Scale y en gestoría para startups.
¿Y si un socio factura a la sociedad o le presta dinero?
Cuando la sociedad opera con un socio o con un administrador (un préstamo, un alquiler, un servicio), son operaciones vinculadas y tienen obligaciones informativas propias, además de las que ya lleva la sociedad por su contabilidad. Conviene ponerlas por escrito en el propio pacto para que no dependan de la memoria de nadie.
Pon por escrito cómo vais a convivir antes de necesitarlo
30 minutos para ver qué le falta a tu sociedad por dentro y por fuera: reglas, participaciones, contabilidad e impuestos. Te lo decimos aunque no sea con nosotros.