Facturar todo al cierre
Financias medio año.
Un proyecto de branding, una web o una campaña que dura seis meses no se factura al final: se factura por hitos, con un anticipo al arrancar y una factura por cada entregable aceptado. Así el dinero entra mientras trabajas y no cinco meses después, cuando ya has pagado tres nóminas. Si además facturas todo de golpe, el IVA de medio año cae en un solo trimestre. La facturación y el IVA de tu agencia van en el mismo sitio desde 149 €/mes.
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La respuesta corta a «¿cuándo puedo facturar?» es: cuando has entregado el hito y el cliente lo ha aceptado. No cuando acaba el proyecto. Y si has pactado un anticipo, antes de empezar.
Un hito no es «mes 3»: se entrega y se puede aceptar o rechazar.
| Hito | Qué se entrega | Cuándo se emite |
|---|---|---|
| Arranque | Plan de trabajo firmado | Al firmar |
| Hito 1 | Identidad visual aprobada | Con la conformidad |
| Hito 2 | Web en producción | Con la web publicada |
| Cierre | Formación y traspaso de accesos | Al entregar la documentación |
La conformidad, por escrito: un correo con un «recibido y validado» evita discutir la entrega después.
El modelo 303 se presenta del 1 al 20 de abril, julio, octubre y enero: lo que decide el trimestre es cuándo se devenga cada factura, y en el anticipo cuenta el cobro.
En la factura final se descuenta el anticipo: el mismo dinero no se factura dos veces.
Financias medio año.
Llegas sin nada que facturar.
Cada factura se negocia de nuevo.
Es la que siempre se retrasa.
Regalas tu capacidad de financiar.
Las horas de más las paga tu margen.
La contabilidad deja de tener picos y dejas de ser el banco de tus clientes.
Lo que tienes que recordar
Montarlo por piezas sale por 424 €/mes por separado; con el plan de 149 €/mes va todo junto.
Cuando lo acuerdes con el cliente y lo cobres. El anticipo se factura antes de empezar, y esa factura lleva su IVA igual que las demás. Lo importante es que después, en la factura final, se descuente lo ya facturado en concepto de anticipo: el mismo dinero no se factura dos veces.
Se puede, pero entonces ese proyecto lo financias tú. Un proyecto de 24.000 euros repartido en cuatro hitos te va dando caja cada dos meses; en una sola factura al final, cinco meses de trabajo salen de tu bolsillo y el IVA se te junta en un solo trimestre.
Puedes, si tu contrato dice que el hito se entiende aceptado al entregarse y el cliente no lo rechaza en un plazo. Lo que no conviene es facturar sin nada: si el cliente discute la entrega, discute también la factura. Un correo de conformidad por escrito resuelve la discusión entera.
El IVA de cada factura se declara en el trimestre en que se devenga, y en los anticipos cuenta el momento del cobro. Lo que adelantas lo recuperas cuando cobras del cliente, porque el IVA no es dinero tuyo: solo pasa por tu cuenta. Si facturas todo al final, adelantas igual pero más tarde y todo junto.
Sí. Un retainer es la versión fácil del hito: una factura al mes por el servicio del mes, con su IVA y su fecha. Aquí el problema es el contrario, que no se facture hasta que el cliente pide la cuenta del año. La regla es la misma: factura el periodo cerrado, no el acumulado.
Solo facturas lo que ya está entregado y aceptado, y eso es exactamente lo que te permite un contrato por hitos. Si el proyecto era una entrega única, te quedas sin facturar trabajo que ya has hecho y con la conversación de cobrarlo por otra vía. Por eso el hito protege también cuando las cosas se tuercen.
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